Radio Sur Adeje

Radio Sur Adeje, Radio escuchar Radio Sur Adeje en directo Online Añadir a su sitio. ¿Me permite usted, señorita? -Muy amable. Vaya, cuando le da por no encender. No le haga caso. ¿No ve que tiembla de emoción? -Gracias. ¿Por qué se ha molestado? ¿Usted es de Madrid? -Sí. Entonces, somos paisanos porque yo también soy gato. Siéntate, hombre. Este es José Luis Salgado. Yo soy Enrique Tejada. -Muchísimo gusto. -Supongo que no querrán marisco. Pescarán tantos. -Mamá, no son pescadores, son marinos. -Pero no me negarás que todos andan por el mar. -¡Las :! Tengo que marcharme. ¿Tan pronto? -A las actúo en el Miramar. Quédate si quieres. ¿Me permite usted que la acompañe? Mi amigo se quedará con su mamá. No hay nada que le divierta tanto como ver comer marisco. -Hasta luego, mamá. Adiós. -Pues si no le parece mal, pediré otra ración de esto. Somos un trío inseparable. -¿Un trío de dos? Hoy nos falta el otro. -Que será tan simpático como ustedes. Desde hace unos meses, no sale con nosotros. -¿Está enfermo? Peor. Está enamorado. Aquí estamos los tres en la explanada de la escuela. Hay que reconocer que la chica es muy guapa. Aunque no tanto como usted. -Demasiado amable. No crea. Es usted de las que paran la circulación. -Pues se me hace tarde. Lástima. -¿Por qué? Venga a mi camerino. Tomaremos una copa y seguiremos charlando. -Y ahora, otra ración de mejillones vendrá como anillo al dedo. Como usted quiera, señora. Ya qué más da. -Lo que me gustan estos bichos. Usted se hace cargo. El que se hará cargo es este. ¡Manolo! Ven acá. Tú que eres de puerto de mar, Radio explícale a la señora cómo se pescan los centollos. Señora, me perdonará, Radio pero llevo una carta urgente para el Almirante. Tengo la sensación de haber hallado lo que andaba buscando. -Eres un embustero, pero sigue, sigue. Suena bonito. ¿Para qué? Si todo lo tomas a broma. -Perdona, chico, pero me hace tanta gracia oírte. Hace unas horas que nos conocemos Radio y pretendes convencerme de que estás enamorado. Como si no conociera la fama de los marinos. Un amor en cada puerto. Si apenas salimos. Estarás contento de la faenita. Así cualquiera conquista. Además, puedo asegurarte que le caí en gracia. La voz le temblaba de emoción al despedirnos. ¿Estás seguro? Ten cuidado con esa clase de mujeres. Te lo digo por experiencia. ¿Y tú qué sabes? Esta es diferente a las que hayas conocido. Se le nota en su modo de hablar, en sus ademanes Radio Es un consejo que te doy. No te conviene una mujer así. Oh, me conviene una mujercita de provincias, sin personalidad, Radio sin mundo y como María Rosa. Hija de un armador sin importancia. No hables de ella en ese tono. Y has de saber que es nieta de un marino laureado. ¿Te basta esto para respetarla? Perdona, yo te lo decía por Radio Anda, vete a dormir y que no se te indigesten Radio los duros de percebes. (LEE) Percebes, centollos, nécoras y almejas. Total, pesetas. ¡Estafador! Venga las pesetas que me has timado. Mañana hablaremos. ¿Os queréis callar? Ya han tocado silencio. Uno, dos Radio (TODOS) ¡Bien, bien! -Caballero, una carta. Que me la ha dado el cartero. Ahí va. (LEE) Si el domingo no vienes a verme, iré a Marín Radio y toda la escuela sabrá lo que te voy a llamar. Dorita. Adentro los remos. -No puedo creer que me hayas olvidado Radio y menos por una cursi. Por una niña de pueblo. Puedes pensar lo que quieras. Pero te repito que no vine a hablar de ella, Radio sino a decirte que José Luis es como un hermano mío. No consiento que por despecho, estropees su carrera. -¿No será que estás celoso sin saberlo? No, porque ya no me importa lo que hagas. Sólo me preocupa lo que le ocurra a él. Ya estás advertida. -No te vayas. No regañemos por una tontería. No insistas. Hemos terminado. José Luis, déjame que te explique. No tienes nada que explicar. ¡Escúchame! Acabo de perder por tu culpa al mejor de mis amigos. -Yo se lo he dicho a Tejada, que está de guardia. Y cuando se está de guardia, se está. Anda, pues ahí está. Y cuando usted Radio -Gracias. ¿Qué hay? ¿Querías algo? -Venía a traerle esto a Carlos, pero con Trinquete, Radio no me he enterado de nada. ¿Puedes decirle que estoy aquí? Imposible, está Radio Está hablando con el Comandante. Oye, cómo están. ¿No tienes una amiga que haga estos regalos Radio para que sea mi novia? -No bromees y ve a buscar a Carlos. Voy a perder la lancha. Te he dicho que está con el Comandante. Y cuando el Comandante empieza a soltar carrete Radio Vete tranquila. Se las daré cuando termine. -¿Cuando termine quién, Carlos con el Comandante Radio o tú con las rosquillas? No tocaré ni una más. -Bueno, pues adiós y gracias. Hasta luego y gracias. ¡María Rosa! ¿A qué has venido? -A ver a Carlos, pero no ha podido ser. Está con el Comandante. Eso es lo que te han dicho. -¿Entonces no es verdad? No. Carlos no está en la escuela. -¿Pues dónde está? En Vigo. Acabo de verle. Dime, ¿tú le quieres mucho? -¿Por qué me lo preguntas? Porque tengo que decirte que no se porta contigo como mereces. -¿Qué dices? ¿Tú que eres su amigo hablas de él así? No me crees. Pues si quieres convencerte, Radio pregúntale qué hacía hoy en el Miramar y con la vedette. Marineros charlando. Pero bueno, ¿me queréis decir qué os pasa?