Radio Tamaraceite FM

Radio Tamaraceite FM, Radio escuchar Radio Tamaraceite FM en directo Online Añadir a su sitio. Andamos escasos de caballería. Tendrá que acercarse al otro bando. ¿Y de dónde saco un caballo? Aquí sólo se ven asnos. Podrá disponer de la yegua de Carlà. Su viuda le ofrece amablemente montarla. ¿A mí? Se ve que le ha caído bien. No tengo servicio. Este jornalero y una niñera que está con los niños. Señora Olivella. Perdone mi atrevimiento. Me envía el capitán por lo del caballo. El de su Radio De mi difunto esposo, sí. Sí, la yegua le será de utilidad. Le dije que con esas botas no iría a ningún sitio. Venga. Tiene que cepillarla con fuerza y suavidad a la vez. Mi marido lo hacía cada noche. Bellota era lo que más quería del mundo. Sólo él podía montarla. Lamento privarla de ella. Estamos en guerra. Debemos colaborar en lo que se pueda. No podemos aferrarnos a lo que tenemos. Podemos perderlo todo en un instante. Además, desde que nadie la monta Radio está muy triste. Se hace mayor y cree que ya no la quieren. Suba. Muy bien. Parece que se han gustado. Vamos, tendrá cosas que hacer. Sí, pasar revista al regimiento. No olvide enseñarlos a sobrevivir. Es más difícil que matar. Aunque a veces ambas cosas vayan juntas. Cómete la cebolla. Trini. ¡Juli, cómo te gusta jugar! Qué bien hueles. Y tú hueles a oveja. No, niña, perfume de boñiga. El último grito en París. ¿Y cómo está Lluís? Le va bien con el nuevo regimiento. Hace meses que no me escribe. Aquello es un follón. Tranquila, el frente es una balsa de aceite. Pues si vieras aquí, no sabéis que vivir aquí es un infierno. ¡Ramonet! ¡Tío Juli! ¡Hola! ¿Qué me has traído? Ahora lo verás. Este niño, siempre pidiendo. Pues es como yo. Mira. Mira qué muñeca te ha traído el tío Juli. Pero si eso es de niñas. No es una muñeca. Es un soldado, como tu padre y yo. Le haremos una escopeta y le pondremos un uniforme. Cógelo. Pon a hervir estas acelgas. ¿Y las patatas? No tenemos patatas. También te he traído cosas a ti. ¿Y ese árbol de Navidad? Da pena tirarlas. Son un tesoro. No sé qué habríamos hecho sin ti. Me gustaría hacer mucho más. Ya lo haces. ¿Sabes que nos bautizaremos? Eso sí que es un milagro. Trini, la atea y anarquista, se bautiza. Temo decírselo a Lluís. Te mataría. ¡Claro que me mataría! Me hace sentir menos sola. Pon la mano. Es preciosa. ¿Dónde la encontraste? Dentro de una iglesia sin techo. Muy oscura. Suelo ir a mirar las estrellas. ¿Qué es? ¿Es un meteorito? No sé. La geóloga eres tú. La estudiaré. Tanto si viene del cielo como de la tierra, es el mejor regalo que me han hecho. ¡Vamos, vamos! Démonos prisa o nos pillará el diluvio. Aseguradla bien o el agua se lo llevará todo. ¡Maldita! ¡Maldita! ¡Me has dejado ciega! Pero la niña aprovechó para escaparse. Y cuando llegó a la puerta de casa, abrió los ojos como platos porque la madrastra llevaba un palo muy gordo para pegarle. ¿Y mi papá por qué no le zurró a la madrastra? Porque no puede. Está en la guerra. Pues yo también quiero ir. ¿Sí? ¿Y quién me cuidará a mí? A mí me tiene que cuidar alguien. Yo, mamá, yo. ¿Cómo te encuentras? Fatigado, Trini. Quiero dejar este mundo. O casarme y contar cuentos a un niño, como tú. ¿A qué esperas? Ninguna mujer me querrá. ¿A ti? Naciste para hacer feliz a una mujer. Cásate conmigo. ¡No seas animal! ¿Animal, yo? Sí, tú. Animal. Juli, a ti te puedo hablar como a un hermano. Lluís me tiene abandonada. Ya sé que intentas influir. Devolvérmelo. Pero me parece que no volverá a ser el mismo. Esta tierra está envenenada para siempre. Sí, pero que el barro no te ciegue. Tienes que ver las estrellas. Teníamos ideales tan buenos Radio Era tan bonito ponerlos en práctica. Creer con toda tu alma. Eso se acabó, Trini. Un año no volverá la primavera. El abril, el de la incierta gloria, se nos escapa entre los dedos. Incierta o no, es la única gloria. Lo que vendrá después será la náusea. ¿Dónde estabas? Pero, ¿qué hace? Venga, siéntese. Deje las botas en este rincón. Le ayudo, que estoy acostumbrada. Empuje. Menos mal que Bellota está aquí. Estaba preocupado. No se preocupe tanto, que le saldrán arrugas. Empuje fuerte. Me lo ha pedido usted. Póngaselos. Eran de mi marido. ¿Y bien? ¿Qué quiere de mí?